Los senadores cobrarán al menos 9 millones de pesos desde mayo
El Senado de la Nación verá reflejado en mayo un fuerte incremento en los haberes de sus miembros, con un piso de $9 millones en bruto para cada legislador. La actualización se da tras el vencimiento de la resolución firmada en enero por Victoria Villarruel, que había detenido el ajuste automático vinculado al módulo de referencia del Congreso. Sin intenciones de intervenir nuevamente, la vicepresidenta dejó la definición en manos de los propios senadores, quienes no han logrado consensuar una nueva postura.
Hasta el momento, solo tres legisladores solicitaron formalmente mantener el congelamiento de sus sueldos: los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano, y el cordobés Luis Juez. Sin embargo, para que esta decisión tenga efecto real, se necesita una resolución votada en el recinto o un decreto de la presidenta del Senado, algo que por ahora parece lejano. Mientras tanto, la mayoría de los bloques no manifestó intención de frenar el incremento.
El tema generó roces internos, particularmente en el PRO, donde Juez se ha alineado con la postura crítica del Gobierno de Javier Milei contra la Cámara alta, lo que le ha valido reproches dentro de su propio espacio. Desde su bloque le cuestionan que evite el debate en reuniones internas, pero luego tome distancia públicamente. En paralelo, algunos senadores del peronismo, como Anabel Fernández Sagasti, han optado por anunciar donaciones o sorteos de sus dietas, una estrategia que genera incomodidad en espacios que prefieren no abordar el tema.
El trasfondo de este reajuste se remonta a principios de la actual gestión, cuando el Congreso replicó el aumento aplicado en la administración central. Sin embargo, tras la reacción negativa del Ejecutivo, Martín Menem—presidente de Diputados—y luego Villarruel, frenaron el incremento. La respuesta de los senadores no tardó: en abril del año pasado aprobaron en el recinto un nuevo esquema de haberes, estableciendo una estructura compuesta por 2.500 módulos base, más 1.000 adicionales por representación y 500 por desarraigo.
Además, para compensar el aguinaldo, los legisladores se otorgaron un pago extra anual, lo que llevó los ingresos actuales a más de $7 millones brutos desde mayo de 2023. A esta escala solo escapan unos pocos: Alicia Kirchner optó por conservar su jubilación en lugar de percibir la dieta senatorial.
El último intento de contención de las subas se dio a mediados del año pasado, cuando, tras un 6,6% de aumento para empleados legislativos, el Senado anuló la actualización y votó congelar las dietas hasta diciembre. Sin embargo, el Congreso cerró una paritaria para los empleados con un 6,13% acumulado, replicando la negociación de los estatales. Esa recomposición no alcanzó a los senadores, que mantuvieron el freno hasta fin de año.
Ahora, sin el respaldo de Villarruel para una nueva prórroga, el aumento se aplicará automáticamente. Mientras los bloques intentan justificar el impacto del Impuesto a las Ganancias, los costos de vida en Buenos Aires y otros factores, el debate de fondo sigue sin resolverse: el financiamiento de la política. Sin una discusión real sobre este punto, la tensión en torno a los salarios legislativos seguirá siendo una constante en cada ajuste.
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