¿Toda hernia de disco se opera?

Para evitar riesgos innecesarios por la hernia de disco y llegar al tratamiento indicado, se puede complementar la resonancia magnética con una electromiografía. En qué consta este examen y para qué sirve.


El paso del tiempo, a veces, nos juega una mala pasada, como en el caso de las hernia de disco que por lo general se deben a la degeneración discal (el desgaste natural gradual asociado con el envejecimiento), aunque también pueden ocurrir tras levantar objetos pesados o por un evento traumático.

Muchas no dan síntomas, pero cuando aparecen se hacen notar: pueden ir desde dolor hasta entumecimiento y debilidad. “Sin embargo, no todas las hernias discales se operan, sino que solo un pequeño porcentaje. Llegar a un diagnóstico certero y específico es fundamental para no tomar riesgos innecesarios”, afirma el Dr. Dr. Diego Vega Laiun, fisiólogo clínico.


Hernia de Disco: ¿Por qué se desatan?


Los discos espinales tienen un núcleo suave y gelatinoso, con un anillo exterior que lo cubre, más duro. Una hernia ocurre cuando parte del núcleo se empuja hacia afuera por un desgarro en el anillo”, continúa Laiun. Si bien la mayoría aparecen en la espalda lumbar, también pueden desarrollarse en el cuello. Los síntomas varían de acuerdo a la ubicación del disco afectado y si ese disco está presionando un nervio.

Entre las manifestaciones más típicas están el dolor localizado y también de glúteos, muslos y pantorrillas (cuando la hernia discal está en la espalda lumbar) o bien en hombros y brazos (si está en el cuello); el entumecimiento u hormigueo que se irradia en la parte del cuerpo servida por los nervios afectados y la debilidad en los músculos cercanos a esos nervios.

Los factores de riesgo para presentarlas incluyen el exceso de peso (que puede causar una sobrecarga para los discos de la espalda lumbar), trabajos físicamente exigentes, cierta predisposición genética y el tabaquismo (porque se cree que disminuye la provisión de oxígeno al disco).

La mayoría de las veces, las hernias discales se manejan con actividad física, la reeducación de la postura y la mantención de un peso saludable. Mientras que para el dolor se pueden recetar desde analgésicos de venta libre, hasta relajantes musculares e inyecciones de cortisona. Pero en raras ocasiones se puede requerir cirugía para evitar la debilidad o la parálisis, cuando la hernia de disco comprime todo el canal medular. De hecho, se debe consultar a un profesional con urgencia cuando el dolor, el entumecimiento y la debilidad dificultan la vida diaria, pérdida de sensibilidad en las áreas que tocarían una silla de montar o bien disfunción en instestinos o vejiga (desde incontinencia a dificultad para orinar).


La importancia de un buen diagnóstico


“Ante la sospecha de una hernia de disco, se suele pedir una resonancia magnética, un excelente método de diagnóstico por imágenes. Pero cuando el dolor no cesa y el entumecimiento persiste, es necesario complementar esta prueba con una electromiografía (EMG) para detectar si existen alteraciones en las raíces nerviosas, que pueden aparecer en hernias y ciatalgias”, afirma el especialista.

La palabra electromiografía (EMG) se compone de los vocablos “electro”, por actividad eléctrica, “mio”, por la actividad de los músculos y “grafía” porque se registra la actividad eléctrica de los músculos en un papel. Se solicita para evaluar el estado de los músculos y las células nerviosas que los controlan (neuronas motoras). Los resultados pueden revelar una disfunción nerviosa, muscular o bien problemas con la transmisión de señales de nervios a músculos.


¿Por qué esos exámenes son complementarios?


“Para graficarlo mejor, imaginemos que la hernia de disco es como la mancha de humedad en una pared. Una cosa es quien saca la foto de esa mancha, que grafica el problema (esa es la función de la resonancia magnética). Otra cosa es el electricista que mide con un tester si la humedad afectó el cableado, si sigue conduciendo electricidad. Esa es la función de la EMG, también llamado electromiograma. Y se necesita cuando los síntomas persisten, porque para ver qué pasa a nivel de las raíces nerviosas, no basta solo con tener “la foto””, explica Laiun.

Este examen requiere la sapiencia de un neurofisiólogo clínico, que es quien va a saber realizarlo correctamente y que también dará una certera interpretación de los resultados. Si buscamos una metáfora que combine con la de la mancha de humedad, nosotros seríamos los “electricistas del cuerpo”.

Aunque este estudio no suele conocerse de manera masiva por fuera de la comunidad médica, el concepto es el mismo que el de un electrocardiograma, pero aplicado a los nervios y a los músculos. Consta de insertar un electrodo en un músculo mediante una aguja con el fin de medir la actividad eléctrica. Si bien puede provocar una molestia, el procedimiento es bien tolerado.

“Todos conocemos que las hernias de disco son frecuentes y que a pesar de que a veces el dolor puede ser discapacitante, no siempre la solución está en el quirófano. Para llegar al tratamiento adecuado y no exponerse a riesgos innecesarios, asegurarse un diagnóstico completo con estudios complementarios es la mejor opción”, concluye el especialista.


Fuente: docsalud.com

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