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La deuda de las familias marcó en julio el registro más grave desde que el BCRA mide la serie

La morosidad de los préstamos a hogares trepó al 5,7% en julio, el registro más alto en 15 años. Los créditos personales y las tarjetas de crédito encabezan el deterioro. Según el Banco Central, es el noveno mes consecutivo de suba en la irregularidad y la tendencia también golpea a empresas.

La situación financiera de las familias atraviesa un momento crítico. Según el Banco Central (BCRA), la morosidad en los préstamos a hogares alcanzó en julio el 5,7%, la cifra más elevada desde que se lleva registro, en enero de 2010. El incremento marca el noveno mes consecutivo de suba, en un contexto de tasas de interés volátiles y retracción del crédito privado.

El informe del BCRA detalla que la irregularidad en los créditos familiares pasó del 5,1% en junio al 5,7% en julio. La diputada nacional Julia Strada, referente de CEPA, remarcó en redes sociales que “la irregularidad en los créditos al sector privado muestra una tendencia ascendente ininterrumpida desde hace siete meses, alcanzando niveles no vistos desde la pandemia de COVID-19”.

El desagregado por líneas crediticias confirma el deterioro: los préstamos personales se dispararon de 3,28% en diciembre de 2024 a 7,19% en julio de 2025. En tanto, las tarjetas de crédito pasaron de 1,74% a 4,85% en el mismo período, más que duplicando el nivel. Los adelantos también crecieron de 1,58% a 2,69%, mientras que los prendarios subieron de 1,92% a 2,75%.

En el caso de los préstamos prendarios también se observó un leve deterioro, pasando del 3,7% al 3,9%. A contramano, los créditos hipotecarios se mantuvieron relativamente estables, con una tasa de irregularidad incluso más baja que en junio: 0,9% frente al 1% del mes anterior.

El panorama no se limita a los hogares. El total del sector privado mostró un salto en la morosidad del 1,54% en diciembre de 2024 al 3,19% en julio de 2025. En las familias, la irregularidad pasó de 2,55% a 5,66% en el mismo lapso, un nivel que no se veía desde 2008. Las empresas tampoco escaparon al deterioro: la tasa de mora subió de 0,74% a 1,18% en apenas siete meses.

En este contexto, los analistas advierten que la capacidad de pago de los deudores se encuentra bajo presión creciente, lo que representa un desafío adicional para la estabilidad financiera y el acceso al crédito en Argentina.

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